domingo, 18 de febrero de 2018

Liga 2017/18, jornada 14: Otros tres a la buchaca

Siguiendo la inercia del subidón de la pasada semana, una nueva victoria sonrió a Los Artistas. Fue, afortunadamente, un partido mucho más placido. Estamos montados en la ola, en la cresta de la ola, y desde ahí queremos surfear hasta que acabe la Liga. Con la actitud mostrada en estos últimos encuentros, nuestros rivales van a tener que tenernos muy en cuenta. Pelearemos el ascenso hasta el final, estoy convencido.


Enésimo viaje hasta Getafe. Mañana más que agradable, se podría decir que hasta calurosa en la época en que estamos. Hubo que hacer encaje de bolillos para completar una convocatoria de 16, entre lesiones y ausencias varias. Pero los que estaban, eran de sobrada garantía


La emoción del partido fue efímera. Lo que tardó Ismael en anotar a pase de Jose, es decir, apenas sesenta segundos. Muy pronto se nos ponía de cara, y más que lo iba a hacer poco después. Pitu, de enlace entre los medios y el punta, ponía el segundo en apenas un par de minutos . Con el tempranero 0-2 se evitaban sobresaltos innecesarios. Así hay que comenzar todos los encuentros, con intensidad.


Los anaranjados apenas invadían nuestro campo. Era la ocasión para intentar mover de lado a lado, buscar espacios, desmarques... pero en vez de eso se jugaba demasiado vertical. No es que cada uno buscase hacer la guerra por su cuenta, persiguiendo ponerle su firma al gol, pero sí se mostraba demasiada precipitación. No era cuestión de agrandar la cuenta sin más, sino de cómo hacerlo, y hasta casi el final de este primer periodo, no se volvió a tener cierto equilibrio.


A partir del tercero, que volvió a anotar Pitu, de cabeza, casi sin saltar ante la cándida inacción de su defensa, se retornó a jugar con un poquito más de orden. El cuarto no iba a tardar mucho más en aparecer; Kike la ponía en la escuadra de falta directa por una infracción cometida sobre Vega, que dicho sea de paso, se hinchó a robar balones en la medular gracias a su poderío físico y colocación.


Un minuto más tarde, en la acción combinativa más bonita de los de azul, Aitor acabó sirviendo casi en bandeja a Kike un gol que hacía la manita. La cosa no iba a parar ahí; en una de las recuperaciones de Dani, el 0-6 lo iba a lograr Ismael a pase de éste, marcando así su particular doblete. La escandalosa goleada podría haber sido mayor si el larguero primero, y el poste después, no hubiesen frustrado el gol de Jose, que jugaba más retrasado de su posición habitual, pero que tampoco le impedía la llegada al área contraria.


Todo pintaba de color de rosa, pero cuando se cumplía el tiempo reglamentario, la bala rubia apoyaba mal la rodilla y en el giro acabó sufriendo un esguince, como después de partido acabaríamos sabiendo. El míster tuvo que sacarlo en brazos, el chaval no podía posar la pierna del dolor. Una fatalidad que llena un poco más un sitio que nos gustaría ver vació siempre, la enfermería.


El aliciente de la segunda mitad estaba en ver dónde se detendría la cuenta. Pero fíjate que en la única vez que nos llegaron a puerta, gol que te crió. Un fallo en cadena que afearía el marcador y particularmente, me da mucha rabia que se produzca. Penalizaron nuestra relajación, lógica por otra parte, pero ante otros equipos puede resultar muy peligroso.


El motín local duró un suspiro. Pronto se restablecería el orden lógico de quien ponía el fútbol sobre el césped. Lavado anduvo cerca del séptimo, pero iba a ser Vega, tras un saque de esquina, quien lo conseguiría. Con varios cambios ya hechos, la gente de arriba buscaba su tanto. Lástima que Javi no lo lograse, siempre lo da todo pero en esta ocasión no tuvo suerte.


Quien si que se alió con la cara amable del gol fue Jhork. Y lo hizo por partida doble. El primero de su cuenta particular fue con un zapatazo desde el pico del área grande; el segundo, tras aprovechar un rechace de un golpe franco que había ejecutado Dani, pero que su portero evitó en primera instancia con una soberbia parada. Casi nos perdemos entre tal maremágnum de goles. A falta de algo más de diez minutos el resultado era ya de 1-9.


Con todo el pescao vendido, hasta Gabriel, casi aterrizado de Praga, tuvo unos minutos. Algo perdido de medio-centro centro, casi marca el décimo, pero ese honor fue para Pepito, que merecidamente lograba anotar empalando un balón que quedó suelto en el área. Fueron diez, como pudieron ser quince de haber sido necesarios. Casi que mejor dejarlos para compromisos más apretados.


La semana que viene no podemos despistarnos. La fundación del Rayo nos puso en aprietos en la ida, y aunque somos mejores, hay que demostrarlo, saliendo a tope y sin bajar la guardia en ningún momento. Llamadme pesado, pero no me canso de repetir que confiamos en vosotros, porque lo habéis demostrado ya, y lo vais a seguir demostrando.


domingo, 11 de febrero de 2018

Liga 2017/18, jornada 13: ¡Claro que se puede!

Estos son los partidos con mayúsculas. Los que perduran en la memoria. Estoy seguro que los chicos (y los que no lo somos) nos acordaremos de esta fantástica victoria cuando pasen los años. Y será con una sonrisa dibujada en el rostro. Qué partidazo hicieron. La dura derrota de la primera jornada fue vengada y de qué manera. Una demostración de que, no sólo cuando hay que jugar tocando, sino cuando hacen falta un par de huevos sobre el césped, los nuestros no se achantan contra nadie. Simplemente de ´10´


Comenzaba la segunda vuelta. El co-lider nos devolvía visita. Estoy convencido que alguno del rival se pensaba que se iba a repetir la historia. Pero habíamos aprendido la lección. Los que jugaron y los que animaron dieron una lección de compañerismo. Ibamos a presenciar los mejores 70 minutos de la temporada:


Si echamos la vista atrás, y repasamos algunas crónicas y partidos, si había algo que echar en cara a Los Artistas era su tibieza al iniciar muchos encuentros. Mentalizados y concentrados al 101%, no iba a transcurrir ni un minuto cuando la presión de Isma supuso una clarísima falta al borde del área, que incluso alguno vio dentro. Daba igual. Marquitos la puso con mimo sobre la moqueta, sacó un cañonazo tierra-aire cercano a la escuadra y el 1-0 ya brillaba más que la soleada mañana. La piña que vemos abajo era el reflejo de lo importante que era empezar de esta manera.


Con el gol apenas pudimos apreciar el planteamiento y el dibujo táctico. Una vez digerida la euforia inicial, vimos como el equipo estaba muy juntito, haciendo buena la máxima aquella de uno para todos y todos para uno. Modernizándolo un poco, en Corea del Norte no hay formaciones militares tan ordenadas como estuvieron los chavales durante todo el partido. Qué manera de echarse una mano los unos a los otros. La clave estaba sobre todo en sujetar a la bestia, el 8. El máximo goleador de la categoría sufrió, y utilizo bien el verbo, el marcaje al hombre impecable de Vélez. Dudo mucho que Javi se arrime tanto a la novia. En la siguiente foto podemos observar lo más lejos que estuvieron uno de otro.


El encuentro era tenso a más no poder. Pese a lo complicado del envite, los de azul eran ligeramente superiores. Un par de faltas que se marcharon por encima de su portería eran nuestra aportación ofensiva más destacada; lástima que que Ismael no pudiese encarar a su fornido central, pero era el peaje que había que pagar por tener el control en el centro del campo, donde Alonso y Vega eran auténticos colosos. Las barreras de seguridad eran infranqueables, la defensa un muro, con un Alberto pleno de confianza. Todo funcionaba a las mil maravillas.


Según avanzaba el crono, de forma muy lenta para nuestros intereses, el choque se iba endureciendo, eso sí, sin mala fe por parte de ningún equipo. El jovenzuelo de verde no pitaba ni una; aquello parecía una guerra de guerrillas. Pero nuestros figuras no se arrugaban. Sólo en los últimos compases se temió que podría llegar el empate, con un par de córners en contra y en la única ocasión donde su pichichi pudo darse la vuelta y rematar, pero Manu, hiper-seguro siempre, atajó el peligro, dando una lección de seguridad y concentración.


Rezábamos para que nada cambiase en el segundo acto. Y nada varió. Confianzas cero. Cualquier error se pagaría caro, pero es que nadie de los nuestros bajó el pistón. Kike y Marcos redoblaban esfuerzos como extremos y ayudando en defensa. Seguíamos tan firmes atrás que su entrenador hacía un triple cambio, pues era imposible meternos mano. Impecables es la palabra.


Si lográbamos el segundo, nuestros casi infartados corazones lo hubiesen agradecido. Pero qué fácil es decirlo. Y las tuvimos; primero con un centro-chut de Gabriel que a punto estuvo de escapársele al portero, y sobre todo el un golpe franco directo que Vélez estrelló en el larguero. Era imposible pedirles más. Ellos, desesperados, sólo buscaban balones largos para su hombre punta, pero allí siempre aparecían el Bolo, o Lavado, libre de marca esta vez, que desbarataban tan rudimentarios planes. El orden lo era todo, y los de añil representaban la perfección.


Más lentamente de lo que quisiéramos, el partido iba tocando a su fin. En los últimos compases, un par de saques de esquina en contra nos hicieron temer que en una acción aislada todo el esfuerzo se pudiera ver mellado. Además, el del silbato quería tener su cuota de protagonismo alargando mucho más de lo necesario un partido que debió acabar al menos un par de minutos antes. Pero los que deben acaparar el foco son quienes de verdad se ganaron un hueco en el universo fútbol.


Fueron grandes, grandes de verdad. Y no por ganar, sino por cómo lo hicieron. Desde el primero al último, lo dieron todo. Baste el ejemplo de Jhork, que acabó cojeando tras recibir un pisotón en su tobillo derecho. Aarón, Aitor y Edu, aunque sólo fuesen unos minutos, también se vaciaron. Así se hace un equipo.


Al acabar el partido la explosión de alegría fue más que lógica. El titánico esfuerzo había tenido su recompensa. Una vez alcanzados los vestuarios, se podía escuchar los manotazos de euforia contra las paredes de uralita de los chavales. Un triunfo que les hace creer en sus posibilidades. Queda mucho aún. El objetivo, aunque complicado, sigue en pie. No dejéis nunca de soñar, ni con los ojos abiertos, ni cerrados. Todo está en vosotros.



domingo, 4 de febrero de 2018

Liga 2017/18, jornada 12: No perdemos la fe

Se salvó el primer match-ball. No descubro nada si digo que, desde este partido hasta que acabe a Liga, todo son finales. Y se solventó de forma positiva... pero con mucho sufrimiento. Este parece ser el sino de la temporada. No es la primera vez que se remonta un encuentro, que tiene mucho mérito, pero la parte menos amable es lo mal que se arrancan los choques generalmente. Siempre es bueno reflexionar para no repetir errores. Ganamos, sí, pero hace falta estar conectado los setenta minutos porque cualquier despiste nos apartará definitivamente del sueño del ascenso.


Otro madrugón. Es una tónica que también se repite este curso. Hubo que hacer malabares para acceder a los vestuarios, pues las puertas interiores no se abrían. Solventado el percance, los dieciséis convocados, apoyados desde la grada por Pitu, Aarón y Edu (que puso los banderines en los córners como podéis ver al final de esta crónica) se disponían a sumar tres nuevos puntos ante un rival que nos acechaba en la tabla clasificatoria.


Ya avanzaba en el primer párrafo que los inicios no suelen ser muy buenos. Este partido no iba a se la excepción. Con ambos equipos entrando en calor, un saque de esquina botado desde su perfil izquierdo iba a suponer el primer mazazo. Si no me equivoco, llegaron a pasarse el balón desde el primer al segundo palo sin que nadie reaccionase. Otra vez a remolque. El 0-1 hizo daño. Pero al cabo de un rato se reaccionó. Tanto Kike como Marcos tuvieron el empate en sus modernos borceguíes, pero la pelotita en la ambas ocasiones se fue lamiendo el palo.


Cuando más se apretaba iba a llegar el segundo de los de rojo. Nos volvieron a cazar como pardillos con un saque de esquina que remató a placer libre de marca uno de los suyos. Complicación doble. A base de orgullo y casta, personificado en un impecable Lavado durante todo el choque, se intentaba revertir tan desfavorable situación. Marquitos la tuvo otra vez, pero el gafe de cara a gol parecía que iba a ser la constante; su chut cruzado se topó con la base del palo. Daba la sensación de que no íbamos a perforar su portería de ninguna manera. En una internada por la zurda, Kike la volvía a estrellar en la madera, y menos mal que por allí aparecía Isma, muy atento, para remacharla a la jaula. Volvía para alegría de todos el killer, de donde no tenía que haberse ido nunca.


Si alguien lo intentó hasta el descanso fueron Los Artistas. Desde luego no fue una gran primera mitad, pero irnos a vestuarios en desventaja con las que tuvimos fue algo injusto. Máxime cuando otra combinación entre Marcos y Kike, se marchó al limbo cuando se cantaba el empate. Los infantiles -nunca mejor dicho- errores atrás, y la falta de puntería, ponían cuesta arriba un segundo acto donde tocaba remontar sí o sí.


La reanudación parecía cargada de cloroformo por su parte. Era lógico que quisieran dormir el partido. Urgían los cambios pues la cosa no funcionaba. Ahora ya ni se llegaba. Entre su ritmo lento, y las payasadas del árbitro que ralentizaban el juego, el fútbol no fluía. Pero en el minuto 53 el encuentro iba a dar un giro inesperado, como suele pasar en toda buena película de suspense. Una falta escorada botada por Kike iba a suponer el empate en un clamoroso error de su portero como recoge la certera instantánea que hizo Gema. El 2-2 llegaba quizá cuando menos lo merecíamos. Las gallinas que entran por las que salen, como se suele decir.


Sin duda este fue el punto de inflexión. Ellos se vinieron abajo, pero lo que más importa, los nuestros se vinieron arriba. En apenas un minuto se iba a completar la remontada. Qué bonita jugada se fabricaron entre Kike e Isma que acabó remachando con maestría éste último. Doblete para el dorsal ´26´ en su feliz retorno.


Pese a quedar mucho tiempo aún, el partido ya estaba decantado. La inercia favorable fue más que suficiente para que nuestros figuras no volviesen a pasar apuro alguno. Todo lo contrario. El cuarto llegaría pocos minutos después, en un penalty cometido sobre Kike, que en realidad fue más claro aún instantes antes sobre Aitor. Marcos lo ejecutó con categoría junto al palo, imposible para su guardameta. Ya casi al final, Vega lograría el quinto con una falta al borde del área, redondeando una manita que pudo ser más amplia incluso, puesto que Javi y el propio Aitor pudieron hacer la brecha incluso más grande todavía.


Si este partido era complicado, ni que decir tiene el siguiente. Ya sabemos como y a qué juegan los líderes. Sólo a nuestro mejor nivel podremos ganarlos. Capacitados estamos, y para ello hay que estar motivados, concentrados y sobre todo creyendo en que es posible. Yo creo ¿Quien se apunta?



jueves, 1 de febrero de 2018

Liga 2017/18, jornada 11: El objetivo se complica

Y de qué manera. Está claro que aún queda mucho y cualquier cosa puede pasar, pero siendo realistas, esta dura derrota, quizá exagerada pero justa, hace que el ascenso se vea ahora como algo complicado. Hace falta más trabajo para alcanzar la meta, y ahora que se está en horas bajas, es cuando más hay que estar unidos. Que nadie dude que desde este humilde blog, siempre, repito, siempre, se os va a animar, pero las soluciones pasan por vosotros. Así que... ¡Vamos que podéis lograrlo!


Con un frío considerable, nos plantábamos ilusionados en Getafe a eso de las ocho y cuarto de la mañana. Dieciséis guerreros convocados, y alguno que no, dando ejemplo para animar a sus compañeros pese a no entrar el la lista de elegidos


No fue un buen arranque. Desde la jugada inicial, donde nos pillaron como si fuésemos un equipo de benjamines, hasta pasado el minuto cinco, el equipo no entró en calor. Afortunadamente, un muy atento Manu desbarató hasta tres tiros lejanos para poner algo de calma. Había que reaccionar, y vaya si se hizo.


Superado el caos inicial, me atrevo a decir sin forofismos, que hasta que nos marcaron antes de la media hora, los que mejor fútbol desplegaron fueron los nuestros. Pivotando sobre un Vega imperial, y con el esfuerzo de todos y cada uno de los que vestían de rojo, la balanza se inclinaba ligeramente a nuestro favor, pese a lo equilibrado del choque.


El propio Dani tuvo un par de buenas ocasiones; primero en un cabezazo que se marchó alto a la salida de un córner y poco más tarde en una combinación que nacío en Kike, continuó con Jose y que nuestro '9' no consiguió embocar a la jaula. Fue una lástima que al menos no nos marchásemos al descanso con empate, pero siendo sinceros pudo ser peor, porque con el descando tocando a las puertas, quizás aturdidos por su gol, a punto estuvimos de encajar otro.


Había esperanzas en el segundo acto. Qué pena que no se pudieron materializar las clarísimas oportunidades que se tuvieron. Todos, incluido alguno de los que estaban sobre el césped gritamos gol cuando Jose estrelló en el palo una falta lateral botada por Gabriel. Si Sergio hubiese acertado en el mano a mano que tapó su portero y cuyo rechace mandó arriba Marcos con media portería vacía, estoy convencido que el final de la película hubiese sido otro. O si también nuestro '7' la hubiese pegado de lleno en otra meridiana ocasión que se marchó al limbo.


Se perdonó la igualada y se acabo pagando. De forma muy cara y amarga. Su segundo tanto fue un semi-regalo, el tercero olímpico e inesperado y el cuarto con los chicos rotos de cansancio y moralmente muy tocados. Nuestros errores y su poderío físico pueden ser un resumen tan simplista como objetivo. Fueron mejores en el global del partido y hay que reconocerlo. Como decía al principio de esta áspera y más corta de lo habitual crónica, sólo a base de sacrificio y compañerismo se puede dar la vuelta a la tortila.


En apenas unos días cerramos la primera vuelta con un compromiso nada fácil. Pero este debe ser el primer ladrillo de la remontada. No se puede fallar ya. Estoy convencido que lo vais a dar todo.

domingo, 21 de enero de 2018

Liga 2017/18, jornada 10: Misión cumplida

Dudo que los protagonistas de este blog hayan oído hablar alguna vez de Maguregui. Quizá algún padre o madre tampoco; pero los que somos futboleros nos acordamos que este entrenador de la década de los ochenta, puso de moda la relación estrecha entre su apellido y un autobús. Basicamente, el colista del grupo quiso homenajear a este hombre, basando su forma de juego en plantar su defensa en el área grande, cual vehículo de grandes dimensiones, para no encajar un tanto. No les valió de nada. Cuatro se llevaron. Y si es triste enseñar así a jugar a los chavales, más lo es que su técnico pretendiese ganar el partido argumentando no sé qué bobada de un cambio mal hecho por nuestra parte. En fin. Que ganamos más que merecidamente en una ratonera.


El día se había despertado más fresco si lo comparamos con los anteriores; a cambio, el viaje era corto. A un centenar de metros estaban los Iker donde íbamos a disputar un encuentro en un campo que se parecía más a una caja de cerillas que a otra cosa. No se podía fallar, pese a que había notables bajas. Los 16 que estuvieron sobre el césped, iban a hacer un partido práctico. Aquí sólo importaban los tres puntos.


No podía empezar mejor la cosa. No se habían consumido ni tres minutos cuando una internada por la zurda de Aitor, iba a propiciar que Vega empalase desde la frontal un esférico que se convertiría en el 0-1. Aprovecho para decir que Dani está creciendo cada vez más en su labor en el centro del campo, y eso el equipo lo celebra. Otra de las buenas noticias fue la vuelta de Alonso a los terrenos de juego; por las circustancias de lesiones, el chaval tuvo que ponerse de central, y aunque no estuvo muy exigido, lo hizo a las mil maravillas sufriendo las acometidas de su marrullero delantero, codazo iba y venía.


Pero volvamos al partido. La temprana ventaja parecía que iba a facilitarnos algo la labor de creación y llegada. Nada más lejos de la realidad. Su rudimentario planteamiento no varió un ápice; nos costaba mucho elaborar, y más incluso intimidar con disparos a su portero. El partido era de una sóla dirección, pero el crono avanzaba inexorablemente sin noticias del segundo gol, que tanta tranquilidad nos habría otorgado.


Las mejores ocasiones estuvieron primero en uno de los pocos pases que se pudieron filtrar en su poblada zaga (hasta ocho defensas llegaban a acumular) pero que Pitu no consiguió llevar a la red, pues su chut careció de la fuerza deseada; ya casi tocando a las puertas del descanso, dos saques de esquina a punto estuvieron de ampliar el marcador, pero el primero lo sacaron bajo palos, y el segundo tuvo la acertada respuesta del portero a testarazo de Vega.


En definitiva, se cerraba un primer tiempo con una pírrica ventaja para los méritos hechos. Pudo haber variado a mejor si el colegiado-Velvet, como así le bautizó el sr. Vélez, hubiese pitado un penalty por un derribo sobre Aarón en una internada por la diestra, pero el maniquí vestido de negro, representa el paupérrimo nivel de trencillas que arbitran en estas categorías. No había que dormirse en los laureles en los siguientes treinta y cinco minutos. Por cierto, a falta de los chascarrillos de JuanMourinho, de concierto en Elche, la sonrisa nos la despertó a todos Edu padre, corriendo cual recogepelotas a por un balón que se perdía cuesta abajo. Gema lo inmortalizó con su cámara como podéis ver al final de esta crónica.


Salieron enchufados los de azul. A los pocos minutos de la reanudación por fin saldría la jugada de córner; Edu la puso templadita en el borde del área pequeña, y ahí apareció la imponente figura de Vega que hacía el segundo de cabeza. Por fin se aclaraba el panorama, aunque nuestro rival no se apearía del burro en ningún momento. De poco les iba a valer.


En un lapso de tiempo inferior a diez minutos, haríamos el tercer y cuarto gol. El primero de éstos se lo fabricó Marcos con una escapada por la banda diestra mezcla de fuerza y habilidad, una jugada que finalizó en boca de gol un recién incorporado Sergio, aprovechando sus minutos a las mil maravillas. Y el último que conseguiríamos fue obra de Jhork, que anduvo listo para batir de tiro cruzado al portero tras un rechace. Nuestros delanteros funcionaban pese a la nutrida defensa.


Poco más se podría ver ya destable. Incidir en lo malos que son los arbitrajes es algo a reseñar. Hubo una acción en la que Sergio se anticipó con coraje a una pelota, y se llevó tal patada dentro del área que no sólo se vio sino que se escuchó nitidamente... pues ni pena máxima ni parar el juego pese a estar tendido sobre el césped. Un horror el jovenzuelo. Para acabar con lo meramente futbolístico, se volvió a dejar la portería a cero algo siempre a destacar, y en parte también a que Boliche sacó bajo palos su único remate entre los tres palos a la salida de un córner.


Solventados con éxito estos dos compromisos relativamente asequibles, ahora toca medir la verdadera capacidad de los nuestros. Y slo se puede conseguir de una forma: Siendo un equipo de verdad, apoyando al compañero en las buenas y en las malas, alzando la voz únicamente para animar, siendo respetuoso en cada entrenamiento y muriendo sobre el césped por quien porta tu misma camiseta, se podrá alcanzar el objetivo. Insisto, siendo lo que habéis sido siempre, un E-QUI-PO. No lo olvidéis nunca.